Democracia Cristiana (PDC) – La vuelta de la batalla Ideológica da paso a una nueva oportunidad para la tercera posición.

por | abril 25, 2022

En el mundo existen dos corrientes ideológicas fuertes que han tomado una nueva y moderna versión cómo es el neoliberalismo en su economía de mercado y el neo marxismo con su ideología cultural que crece en base a su conspiración y la agudización de los problemas surgidos del neoliberalismo.

La corriente filosófica del relativismo ha subordinado al orden temporal moral por el pragmatismo social y es utilizado por ambas corrientes con las consecuencias que hoy se debaten entre lo malo y lo peor.

Sin embargo, ambas corrientes hoy son manejadas por el nuevo imperialismo que ya no funciona de un estado sobre otros estados, sino de los poseedores de la ciencia y tecnología sobre las naciones, buscando la descomposición social, política y económica de manera acelerada en los países proveedores de materias primas con una clara disposición e imposición a la desintegración de las naciones atacando el concepto de patria y de fronteras. Véase el odio y rechazo a nuestra historia republicana en los diferentes países latinoamericanos que hoy corren presurosos hacia teorías y acciones refundadoras de los países.

Ese enganche del nuevo imperialismo corporativo internacional requiere que alguien realice el trabajo “sucio”, el trabajo de descomposición. Para ello tiene a los reflejos del espejo político Ideológico. Por un lado, un neoliberalismo salvaje y ruin, despojado de cualquier característica humanitaria y que basa su crecimiento en el egoísmo de la individualización de las posibilidades y oportunidades logrando que se ensanche cada vez más la brecha entre unos cuantos ricos y la gran mayoría de pobres sin posibilidades de redimirse en sus debilidades. Y por el otro, el neo marxismo en la descomposición moral colectiva con su ideología cultural agresiva y violenta que envuelve en la perversión a la libertad que lo conduce al libertinaje social, la protesta incendiaria y el odio. Con ello, logran la carencia moral y el debilitamiento del sistema occidental y democrático que vive de su propia injusticia.

Entonces, como vemos, al imperialismo mundial corporativo no le interesa si eres radical de derecha o izquierda. No le interesa la ideología que se defienda, solo las utiliza en su favor y en contra de millones de seres humanos que día a día mueren en dignidad y son tratados como piezas de este malévolo sistema imperialista corporativo mundial dominado por unas muy poquísimas familias dueñas de las corporaciones trillonarias.

Acerquémonos ahora a la región latinoamericana dónde no podemos colocarnos de espalda a las influencias de éstas dos ideologías foráneas que inciden en el caos, la corrupción y la permanente agitación.

Por un lado la Convención de Washington y su diseño globalista neoliberal inhumano de Libre Mercado; y, por el otro, su reflejo también perverso del Foro de Sao Paulo, con sus acuerdos de agudización de las crisis con estrategias conspirativas para la toma del poder en nuestras naciones, impartiendo ideologías culturales y de enfrentamiento a su antiguo enemigo dejándose financiar por el imperialismo corporativo mundial a través de fundaciones, ong’s, y la captura de algunas organizaciones internacionales estratégicas. La pregunta sobreviene en ¿quién se encuentra detrás de todo? y la respuesta no es otra que el mismo histórico personaje geopolítico siniestro de siempre que cree en un futuro unimundista de colonias tecnológicas.

Y, es aquí su interés en los países subdesarrollados dónde se compite por el poder energético y de las comunicaciones para el futuro. Aquí, están las mayores betas de cobre y litio, entre otros metales, suficientes y necesarias para la nueva economía mundial e inter espacial por los próximos 200 años. Aquí es donde deben desestabilizar, crear caos y pobreza; es aquí donde se debe ahogar el sentido de pertenencia e identidad de patria. Es aquí donde se debe dividir y seccionar para negociar con mejores posibilidades abusivas.

Para que esto les funcione, entonces no puede existir la cordura y el equilibrio del bien común. Debe promoverse políticamente el libertinaje, el egoísmo individual y la indiferencia del estado para luego dar pie a la descomposición acelerada de las sociedades y los estados. Así el camino queda llano para las perversas pretensiones de negociación del nuevo imperialismo frente a sus futuras neo colonias.

Por ello aparece nuevamente la Tercera Posición. Para defender al ser humano y sus sociedades de estás indignas pretensiones que afrenta la libertad, la democracia y sus instituciones, como las costumbres y la identidad de patria. La Tercera Posición surge de la intimidad del ser humano de ese microcosmos para defenderse y defender a los ciudadanos en su dignidad comenzando por la vida y la libertad, sus derechos como príncipe de la creación, pero, también en defensa de sus retos, oportunidades y sus posibilidades de desarrollarse alejados del rencor, del odio, la división social y los separatismos territoriales.

Y, es que algunos desesperanzados, creen que nuestra misión es un imposible. Piensan que la batalla en el Perú y América Latina donde se pretende iniciar la batalla resulta solitaria y por tanto infructuosa, desconociendo que en el mundo entero ya comenzó como una inspiración divina al mismo tiempo y de manera simultánea. Ésta Tercera Posición ya viene haciendo ebullición en cada nación estratégica para defender al ser humano de la crueldad de la avaricia y la nueva esclavitud.

De manera que el Unimundo o la “nueva Torre de Babel” es un imposible. Se forzará su constitución mundial pero no se llegará a consolidar mientras ésta sea una afrenta a la libertad del ser humano para promocionarse a condiciones incluso trascendentes.

Éste continente y el mundo habrán de dar paso a una tercera posición humanitaria y cristiana que se inspira en la dignidad humana, la fraterna solidaridad, la libertad, la justicia y el bien comunitario.

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